ANEXO IX: Platos rotos y comida podrida.
Ante las inminentes represalias que podía tomar el grupo tras descubrir la verdad, López Nielsen ordenó enfurecido a sus esbirros que fueran a capturar y dar faena al Periodista, para que no quedaran dudas entre los presentes de que a pesar del abandono internacional él seguía con el control total de la situación. Una vez que las dos enormes moles se llevaron al voyeur inoportuno al depósito en el que se encontraban los Incunables que formaban parte del enorme acervo bibliográfico de la Biblioteca, entre los que destacaban una hoja de la Biblia de Gutenberg, la primera edición de la Divina Comedia de Dante Alighieri y una decena de escritos de Santo Tomás de Aquino, para hacerle aprender una lección que no estaba escrita en ninguna página pero que no podría ser descripta por ninguna de las palabras albergadas allí, el Presidente se dirigió a la sala de lectura y se dispuso a transmitir desde una de las computadoras un mensaje hacia toda la población, por primera vez desde el anun...