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Mostrando entradas de mayo, 2021

CAPÍTULO V: Espacios Liminares.

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Un sutil chasquido. Una insinuación sonora similar a un chispero accionado que provoca la llama desatando el caos en un bosque. Un sonido así despertó a Sebastián, encontrándolo aturdido como si se hubiera emborrachado con el peor de los licores. Tardó en recobrar la vista. Al principio fue acoplándose al contexto como un recién nacido en medio de un cúmulo de gente aguardando su primer reacción. Pero junto a él no había nadie. Se encontraba sólo. En verdad decir junto a él es solo un modo, ya que allí no había espacio en el cuál comparar locaciones, distancias ni tamaños. Poco a poco, comenzó a percibir todo con mayor nitidez, pero lo que vio frente a sus ojos era tan improbable que hubiera preferido permanecer en la confusión para siempre. Jamás había percibido nada semejante. Cuando por fin recobró por completo sus facultades quedó perplejo. Un blanco interminable, de una pulcritud imposible, se extendía ante sus ojos como una perfección abrumadora. Pensó entonces que si alg...

ANEXO II: F.O.D.A.

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    Si aquellos encargados de documentar la historia y darle orden a los hechos más relevantes en los eslabones del devenir humano tuvieran que catalogar la tarde del primer día tras la llegada inesperada, le darían algún nombre ostentoso y para nada preciso a los sucesos ocurridos en el subsuelo de la Biblioteca Nacional. Algo como “La Primera Junta Anti galáctica” o “Jornada de Conocimientos Interplanetarios” o más pretencioso aún “Comité de Análisis Alienígena”. Seguramente, página tras página, se detallarían con una precisión alucinante y enredada un sinfín de ponencias inventadas que pretendieran arrojar luz sobre los sucesos recientes para informar a la población con la responsabilidad y el auto-convencimiento de las investiduras.     Lo cierto es que poco de lo que se dijera en la prensa se acercaría a la verdad. Luego de que dos de los guardias de seguridad del Presidente limpiaran el desastre y se llevaran a rastras el cadáver del artista que yacía...

CAPÍTULO IV: Vacaciones a un lugar con mar.

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     Regresó a su guarida después de una larga jornada, mientras el sol caía bañando toda la tierra cobriza de rojo como la sangre de sus antepasados. El joven Gnökz sabía bien que aquel había sido un día igual al anterior y que probablemente nada cambiaría cuando despertara al siguiente. Le dolían los huesos. Aún le costaba acostumbrar sus dos metros de altura a la libertad de la intemperie y ya no quedaba nadie con quién compartir la soledad. En las mañanas, cuando el calor aún era tolerable, salía a dar caza a las bestias. De chico le habían enseñado a temerles. Su familia había permanecido oculta bajo tierra por generaciones y solo era por antiguas leyendas que llegaba información sobre el abominable aspecto que tenían. Por eso, al cumplir la mayoría de edad de su raza, equivalente a quince años humanos, y luego de morir su padre y quedar sólo en aquel lugar decidió enfrentarlas. No fue fácil dar con la primera. Solían camuflarse fácilmente en el espeso polvo que...

CAPITULO III: Los reyes del universo.

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    La melancolía comenzaba a sobrevolar la ciudad y un sentimiento de apatía y fin del mundo se hacía presente entre los pocos transeúntes que aún poblaban las desiertas avenidas que vinculaban como arterias el conurbano con la Capital, mientras Aníbal atravesaba a toda velocidad aquel inhóspito desierto, en busca de la única persona en la que podría encontrar un aliado entre aquella espesa bruma apocalíptica.     Había perdido contacto con Sergio Marinelli hacía años, pero las catástrofes y los casamientos son las mejores oportunidades para recuperar contactos. Como única brújula conservaba aún una dirección en un rincón olvidado de una antigua agenda. Se dirigió entonces a su encuentro, con la única esperanza de encontrar en él a un aliado en ese desastre.     A medida que se adentraba en las fauces de la voraz Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Gaona evidenciaba cada vez más la seriedad de lo que estaba ocurriendo. Frente a él se extendían hordas de gent...

ANEXO I: Clorindo 'Tesla'

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Para cuando el día llegó a su meridiano y los bodegones de la Boca comenzaban a poblarse de parroquianos, en el subsuelo de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno se reunían en juicioso claustro las personalidades más influyentes del país, en busca de una alternativa de cara al inminente caos que se avecinaba, antes de que el caso tomara relevancia mundial. El Presidente de la Nación, acompañado de un selecto comité de infectología devenido en asesores de fenómenos celestes, encabezó aquella tertulia. También se encontraban allí los dirigentes de cada provincia, exponentes del ámbito científico reconocidos a nivel mundial que se mordían los codos intentando vislumbrar alguna alternativa potable, para retrasar el advenimiento del resto de la flota que no tardaría en llegar y personalidades del cine y la televisión que mucho no sabían qué hacían allí, pero por lo menos servían para hacer bulla y dejar en claro por todos los medios que allí se estaban tratando asuntos importantes. Entr...

CAPÍTULO II: 'Interrumpimos la programación habitual...'

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                                           Poco a poco los colosos metálicos comenzaron a agolparse como una marabunta en las ruinas de lo que hasta entonces había sido la Calle Corrientes. Las primeras camionetas blancas llegaron por parte de los medios norteamericanos que parecían haber estado alertas, como sabiendo que tarde o temprano aquello ocurriría. Minutos más tarde, siempre siendo el último orejón del tarro, los medios locales se hicieron eco de la noticia y arribaron al escenario de la tragedia a los tropezones, como el dueño de casa que sale en toalla cuando su mujer ya recibió a los primeros invitados.                 Incrédulos frente al desastre, los más temerosos comenzaron a rezar intuyendo que aquel no era un buen presagio, mientras que los más osados intentaban profanar las vidrieras rotas d...

CAPÍTULO I: Una luz extraña inundó el barrio.

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     Cuando Sebastián Acosta despertó aquella noche, sintió en el estómago el vértigo de la incertidumbre. Como si cada parte de su cuerpo le estuviera alertando en el incesante escalofrío que lo recorría por dentro que algo andaba mal. Supo inmediatamente y con una seguridad inquebrantable que en las siguientes horas su vida cambiaría para siempre.     Un sonido seco, persecutor y reiterado lo había arrebatado del pesado sueño que estaba teniendo, luego de una ardua noche de estudios que sería la antesala del día más importante de su vida.     Su padre siempre había deseado que se formara en medicina o como un eximio científico que descubriera algo importante, trascendente, un invento que pudiera hacernos quedar bien como humanidad si algún día venían a mojarnos la oreja desde algún barrio vecino de la galaxia. Sin embargo, Sebastián quería ser músico.     La mañana siguiente rendiría por fin el examen de ingreso al Conservatorio y tenía te...