CAPÍTULO V: Espacios Liminares.
Un sutil chasquido. Una insinuación sonora similar a un chispero accionado que provoca la llama desatando el caos en un bosque. Un sonido así despertó a Sebastián, encontrándolo aturdido como si se hubiera emborrachado con el peor de los licores. Tardó en recobrar la vista. Al principio fue acoplándose al contexto como un recién nacido en medio de un cúmulo de gente aguardando su primer reacción. Pero junto a él no había nadie. Se encontraba sólo. En verdad decir junto a él es solo un modo, ya que allí no había espacio en el cuál comparar locaciones, distancias ni tamaños. Poco a poco, comenzó a percibir todo con mayor nitidez, pero lo que vio frente a sus ojos era tan improbable que hubiera preferido permanecer en la confusión para siempre. Jamás había percibido nada semejante. Cuando por fin recobró por completo sus facultades quedó perplejo. Un blanco interminable, de una pulcritud imposible, se extendía ante sus ojos como una perfección abrumadora. Pensó entonces que si alg...