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Mostrando entradas de octubre, 2022

CAPÍTULO XXVII: ¿A qué huelen los santos?

Al salir del subterráneo, los grupos de Gaona y Mastromarino se encontraron con un panorama desolador. Las señales intermitentes de ascenso y descenso de las formaciones de trenes se habían apagado hacía mucho tiempo, gastando sus baterías de larga duración para emergencias, cuando el contingente decidió aventurarse hacia lo desconocido. Continuaron avanzando a oscuras por el ominoso túnel. Gaona sugirió sincronizar los pasos como acostumbran los pelotones militares y pisar de manera pausada y discreta, con la intensión de minimizar el ruido por si alguien o algo estuviera esperándolos al otro lado del abismo. - ¿Vamos a morir?- preguntó Tuti Moreira, temblando. En aquella súplica vestida de pregunta se escondían dos novedades: por primera vez la joven sentía verdadero temor y por primera vez confiaba más en aquel viejo ex militar que en su mentor. - El miedo es una alarma para el enemigo, piba.- susurró el hombre, intentando que sus palabras llegaran a sus oidos tan solo como una proy...

CAPÍTULO XXVI: Melodía universal.

Se encontraba agitado. Los últimos meses había sentido un agobio que le resultaba ajeno, como si su cuerpo entero hubiera comenzado a despedirse de manera paulatina. Siempre había entregado todo de sí en cada presentación, con la energía de cien trenes concentrados en su cadera y una voz que destruía cualquier muralla que la segregación intentara levantar.  Sobre sus hombros cargaba la voluntad de todo el pueblo estadounidense. Había hecho más que cualquier otro y aún no era suficiente para él. Necesitaba dejar en claro que era el Rey, hasta el último suspiro. Había soñado desde chico, viviendo en los barrios bajos, con ese momento: un lugar donde el sol brillara fuerte y los pájaros cantaran, siendo todos iguales. El momento había llegado. Llevaba en sus espaldas un sol dorado y su voz iba a retumbar aquella noche del 21 de Junio de 1977 en cada pared del Rushmore Civic Center de Rapid City al sur de Dakota, pero aún no lo sabía. Estaba concentrado en entregarse una vez más. Salir...

CAPÍTULO XXV: La conjura del deseo.

Los entrenamientos apenas habían comenzado para Gnökz meses atrás, cuando la Consciencia Colectiva lo había reclutado para formar parte del cuerpo armado. Próximos a cumplir la mayoría de edad, los jóvenes se iniciaban en el arte de la guerra: El entusiasmo de éstos era absoluto, entablando competencias tácitas por quién recibía primero el llamado. Millones de años atrás, el desarrollo  militar había permitido a la raza Gnömak abandonar el nomadismo para volverse sedentarios y desarrollarse.  Desde entonces, el progreso dentro de la carrera armamentista era sinónimo de prestigio social: Los más jóvenes comenzaban como inexpertos soldados en entrenamiento, aprendiendo técnicas de combate que sus antepasados habían perfeccionado durante siglos, en un constante intercambio con los terrícolas. Entrados en la adultez, lograban escalar y convertirse en cabecillas del ejército. Más tarde eran enviados en fugaces viajes a la Tierra como agregados culturales. Entonces, realizaban exped...