CAPÍTULO XXX - Pentimento.
“Cuando leas un artículo en la prensa, recordá quién pagó la tinta”. Ese axioma comenzó a recorrer las bocas de todos los que aún no habían sido seducidos por Levi. Los Rebeldes del Obelisco veían horrorizados como la colosal obra de aquel sujeto iba levantándose y entre los susurros que comentaban el desconcierto, aparecieron los resabios de tímidas pirámides y cada vez más corpóreos faraones. La réplica de aquella esclavitud estaba manchando las calles porteñas, no con sangre -aún- pero sí con mucho sudor y lágrimas. El cielo se encontraba completamente cubierto por la colosal figura de la Lébula, que al igual que el horizonte parecía alcanzar a cada punto del planeta Tierra en un idéntico y absoluto eclipse. Mientras los primeros Empapados aún agonizaban por las calles, aquellos que habían logrado guarecerse bajo algún refugio o pudieron disfrazarse con los excéntricos trajes que Levi había proporcionado, comenzaron a hacer crecer una extravagante teoría que vista a través del cri...