CAPÍTULO XXII: Ideología Galáctica.
Al bajar el último trecho de la cuesta, Sebastián vislumbró en el horizonte una silueta difusa. Poco a poco la imagen comenzó a esclarecerse hasta revelar en lontananza una abandonada estación de servicio. El cartel que años atrás había revelado la surtidora que la suministraba ahora parecía una escultura polvorienta de los resabios de la Guerra Fría y se notaba que nadie pasaba a cargar combustible por allí desde hacía mucho tiempo. Las paredes del frente de la construcción donde se encontraban los baños públicos, la caja y el pequeño mercado de abarrotes para que los viajeros compraran víveres para sus travesías, estaba descascarada y repleta de lamparones de humedad. Si no hubiera advertido la presencia de un sujeto adusto sentado en el cordón, fumando con una serenidad atemorizante un cigarrillo tan cerca de aquel océano de petróleo crudo, juraría que el lugar estaba desierto. El hombre se sorprendió al ver llegar a alguien desde la montaña, sólo y cubierto únicamente por...